Dra. Delia Cortés

La entrevistada con el doctor Badía.

Doctora Delia Cortés Guiral:

“La cirugía es curativa y de hecho, en cáncer es la herramienta ahora mismo que, sin duda, más pacientes cura”

 

La Dra. Delia Cortés Guiral (Huesca, 1980) es una de las últimas incorporaciones a la Junta Directiva de SEOQ Estudió en la Universidad de Zaragoza y después hizo la residencia de cirugía general en Madrid, en la Fundación Jiménez Díaz. Después hizo un fellow de cirugía colorrectal y cuando estaba a punto de terminar la residencia, comenzó su formación en la Escuela Europea de Oncología Peritoneal, durante dos años. Se sucedieron dos estancias, en París para formarse en cirugía peritoneal con Dominique Elias y en Lyon con el doctor Olivier Glehen, del Hospital Lyon Sud, ciudad de la que guarda un extraordinario recuerdo, y donde aprendió la técnica de quimioterapia intraperitoneal con aerosoles presurizados o PIPAC. Obtuvo la acreditación europea en Oncológica Quirúrgica Peritoneal que recibió en Washington en noviembre de 2016, perteneciendo a la I Promoción de la Escuela . En la actualidad trabaja para el Grupo QuironSalud, especialmente en el Hospital Universitario Infanta Elena de Valdemoro (Madrid), y es miembro, la primera española, de EYSAC, la Asociación Europea de Jóvenes Cirujanos del Cáncer.

PREGUNTA: Cuando decidió estudiar medicina, ¿había alguna figura en su entorno que le inspirara para hacerse médico?

RESPUESTA: Soy el primer médico de mi familia. No los ha habido en mi entorno pero la medicina despertó en mí mucha curiosidad desde muy pequeña. Desde que entré a un quirófano por primera vez, yo supe que quería ser cirujano.

P: ¿Tuvo la oportunidad de ver una operación y ya claramente se decantó?

R: Sí, fue un flechazo, me deslumbró para siempre, ese era mi sitio.

P: ¿Qué es lo que le llamó la atención de la cirugía?

R: Me encanta porque es muy resolutiva, es muy directa. La cirugía es un tratamiento curativo y de hecho, en cáncer es la herramienta ahora mismo que más pacientes cura, sin duda. Es desafiante, exige concentración,  es preciosa, meticulosa, te hace aprender continuamente, no sólo requiere habilidad manual es un reto intelectual.

P: ¿Le inspiró algún profesor una vez inició sus estudios en Zaragoza?

R: Sí, el catedrático de cirugía que estaba allí, el Dr. García Gil. Él se había formado en Estados Unidos y puso en marcha el programa de trasplante en Zaragoza. Me parece una persona muy inspiradora tanto a nivel personal como profesional. Me motivó bastante.

Recogiendo de manos del Dr. Paul Sugarbaker el título de la escuela europea de Oncología Peritoneal en Washington, en 2016

P: ¿En su entorno había muchos compañeros que optaran por la cirugía o no?

R: No, para nada.

P: Entonces, ¿qué especialidades eran las que más sonaban en su generación?

R: Cuando yo estudié estaba muy de moda pediatría, alergología y dermatología. Creo que al elegir la especialidad en medicina debes pensar dónde puedes dar lo mejor de ti mismo.

P: Termina la carrera y va a la Fundación Jiménez Díaz…

R: Sí, hice allí la residencia, y empiezo mi sueño, cirugía. Es una época de muchísimo trabajo, de formación muy intensiva. Pero el Dr. Damián García-Olmo confió mucho en mí, me encargó que pusiese en marcha en la fundación un programa de cirugía peritoneal.

P: ¿Cómo fue eso?

R: Habían hecho cinco casos, pero se había suspendido el programa. Hicimos una formación intensiva no sólo el equipo quirúrgico sino también los demás servicios implicados del hospital:  UVI , anestesia, de los patólogos, de los radiólogos… y pusimos en marcha el programa en mayo de 2015. Y un año y dos meses más tarde GECOP nos auditó y conseguimos la acreditación. Pasamos a ser miembros de GECOP.

P: ¿Qué le llamó la atención, dentro de la cirugía, para dedicarse específicamente al ámbito de lo peritoneal? 

R: A mÍ me gusta mucho la cirugía, pero también la investigación básica. De hecho, una de las grandes ventajas de trabajar en la Fundación es que contamos con un laboratorio de terapias avanzadas que depende del servicio de cirugía y un instituto oncológico dependiente del servicio de oncología médica y se puede hacer mucha investigación básica. Y en peritoneal me pareció que había mucho por descubrir, mucho por hacer todavía. Es una superespecialidad relativamente nueva dentro de cirugía, que ha revolucionado el pronóstico de estos pacientes, hace veinte años se limitaba a darles un tratamiento paliativo, y ahora estamos hablando de muy largos supervivientes y también, en algunos casos, de curaciones que eran totalmente impensables. Eso me fascinaba.

“Como dice Santiago González Moreno, hace diez años era imposible en España reunir a más de 30 cirujanos para una sesión en un congreso para hablar de cómo operar la carcinomatosis peritoneal, y hace unos meses en el curso de Fuenlabrada había 200 personas”

P: Estamos hablando de un período de pocos años a escala histórica. Habrá oído hablar a médicos mayores que usted, que han dejado otra época muy distinta…

R: Claro. A mí el doctor Badía, que ha sido como mi padre quirúrgico durante la residencia y en los primeros años tras terminarla, me decía que él iba a los congresos, que él oyó hablar a Paul Sugarbaker la primera vez que vino a España. Y que la gente se reía de él

P: ¡Se reía de Paul Sugarbaker?

R: Sí. Decían: “¿Pero qué está contando?, ¿qué está contando de operar a estos pacientes?” O sea, que ya les parecía absurdo el simple hecho de operarles. Todo lo que él planteaba, esas cirugías tan extremadamente largas, extenuantes y meticulosas, de horas y horas, para resecar todo el abdomen centímetro a centímetro y no dejar absolutamente nada de residuo de enfermedad, y luego poner la quimioterapia… todo eso les parecía carente de fundamento y totalmente absurdo.

P: Estamos hablando de los años 80, principios de los 90.

R: Sí, sí. No hace tanto tiempo.

P: Y luego, de golpe, cambia totalmente el paradigma.

R: Sí. Sugarbaker empieza a publicar sus series de casos con sus resultados; pero eran sus resultados, o sea, no se había replicado eso en otras partes del mundo. Y gracias a Dominique Elías, con quien trabajé, y gracias a que es una persona que trabajaba (se acaba de jubilar) en un instituto oncológico muy potente, toda la evidencia prácticamente que tenemos a día de hoy se la debemos a sus ensayos. Él fue quien tuvo la gran visión junto con F. Gilly (el maestro de Glehen) de que las unidades de cirugía peritoneal de Francia trabajasen juntas, que luego ha sido un modelo replicado en todo el mundo. Y él empezó con los ensayos en colorrectal con las publicaciones con mucho rigor científico. Él tiene un grupo que ha publicado una barbaridad y yo estuve con él y a mí me sorprendió que parte del trabajo de tu equipo, durante las mañanas se dedican solo a redactar artículos y a publicar.

Con los profesores Heald, Lacy y Wexner en el AIS Chanel Winter Event de Londres, en diciembre de 2018.

P: Eso choca con la idea tradicional, totalmente superada, de que el cirujano se dedica a operar y no a hacer investigación, ¿no cree?

R: Exactamente. Viví ese cambio sobre todo en Francia. Hace poco, en un curso de cirugía peritoneal en Fuenlabrada, fue muy curioso porque hubo una oncóloga que dijo: “En cirugía peritoneal hablamos de médicos creyentes y no creyentes en el tratamiento”. Es que nadie duda de que las metástasis hepáticas hay que operarlas, pero en peritoneal hay quien lo duda cuando las curvas de los pacientes con metástasis hepáticas y peritoneales son superponibles cuando se realiza un tratamiento óptimo.

P: ¿A quién le atribuye usted que ese tratamiento no esté al cien por cien aceptado?

R: Yo creo que al principio era una técnica desconocida, porque cuando tú haces una especialidad de cirugía general, en tu residencia tú no aprendes las destrezas que se necesitan para hacer este tipo de cirugía. Las técnicas de peritonectomía y citorreducción son desconocidas a la mayoría de cirujanos generales. La formación específica teórica, o sea todos el manejo de la carcinomatosis peritoneal o el tratamiento es algo que si tú no te formas en un hospital, donde se hace cirugía peritoneal, no sabes absolutamente nada de eso. De hecho, una de las cosas más importantes en las que se insiste siempre en los congresos es qué tiene que hacer un cirujano que está en un centro donde no hay programa de peritoneal si se encuentra una carcinomatosis, porque una cirugía incorrecta va a cambiar el pronóstico de forma radical.

P: ¿El cómo de bien se realice la cirugía es uno de los factores que más condiciona el pronóstico?

R: Sin dudarlo. Y que luego le pongamos HIPEC o no es como la guinda del pastel de la intervención. Pero  el tener una buena técnica de citorreducción es esencial, no tiene sentido aplicar HIPEC si no se realiza una cirugía de resección radical.

P: Y, siendo tan importante, es algo cuya destreza se adquiere realmente fuera del marco básico de formación quirúrgica todavía hoy, ¿no?

R: Claro. La citorreducción son técnicas que si tú no trabajas en un centro donde se hace eso, tú no lo sabes hacer. Cuando yo hablé hace poco en un congreso de cirugía gástrica, comentábamos: “Es que esto no es quitar tumor a trocitos; esto tiene unas técnicas… igual que hay que hacer una gastrectomía tú sigues unas normas quirúrgicas y haces una linfadenectomía adecuada, pues la resección de peritoneal tiene también sus propias normas de resección oncológica, y si no las sigues vas a cambiar el pronóstico del paciente de forma radical”. Gracias a los franceses sobre todo y bueno, a algunos ensayos de los holandeses empezó a haber evidencia en este campo y es cuando mucha gente empieza a tomárselo en serio. Y es que, efectivamente, este tratamiento produce largas supervivencias y que además produce curación. Y como dice Santiago González Moreno, hace diez años, era imposible en España reunir a más de 30 cirujanos para una sesión en un congreso para hablar de esto, y hace unos meses en el curso de Fuenlabrada había 200 personas. En una reunión pequeñita de Madrid había 200 personas.

P: Entonces, sí está calando ya y los cirujanos se interesan.

R: Lo bueno es que no solo los cirujanos, lo bueno es que también se interesan los oncólogos médicos. En las guías NCCN de cáncer colorrectal, aparece por primera vez la palabra HIPEC para el tratamiento de la carcinomatosis peritoneal de origen colorrectal. Esto ha sido un hito.

Con el equipo del Hospital Infanta Elena (Valdemoro, Madrid), realizando una peritonectomía laparoscópica.

P: ¿Hay algo vinculado a su vocación quirúrgica, a su trabajo, que la relacionara en concreto con el cáncer? ¿Hay alguna motivación añadida para dedicarse a una enfermedad así por más que la cirugía esté muy relacionada con el cáncer?

R: Sí. A mí me encanta la cirugía oncológica, me interesa mucho el cáncer. He tenido la gran suerte de poder estar en un hospital que realiza estudios oncológicos en el que todos los profesionales que trabajamos con cáncer trabajamos juntos. Yo estoy sentada en mi consulta y en frente está el oncólogo médico, y esa interacción y ese manejo del espacio enseña mucho. Luego, poder investigar en cáncer también nos motiva.

P: ¿Qué está investigando ahora?  

R: Estamos investigando en un ámbito que presentamos en el congreso de SEOQ de Palma de Mallorca de noviembre de 2017 que obtuvo el premio a la mejor comunicación. También presentamos este trabajo en el Congreso mundial de París en 2018. Investigamos el efecto que tiene la citorreducción y HIPEC en el líquido peritoneal. Nosotros lo analizamos antes y después de la cirugía, y en los días posteriores. Y hemos analizado tanto la celularidad, si quedan células viables en este líquido, como los niveles de ADN del tumor que hay en el líquido y en la sangre del paciente.

P: ¿Qué interés tiene eso para alguien que no conozca la enfermedad? ¿Es porque esos restos pueden influir en el hecho de que recaiga el paciente?

R: Claro, el problema que tenemos con la cirugía peritoneal es la tasa de recaídas tan alta que hay. Puedes hacer una citorreducción perfecta, pero aún así… No tenemos el tratamiento óptimo, tenemos un tratamiento bueno y que mejora la supervivencia y que cura pacientes pero no tenemos el óptimo. Hay una tasa de recaídas muy alta y en eso estamos investigando.

P: ¿Cuántas personas trabajan en OncoHealth?

R: Bueno, es una estructura enorme de la Fundación Jiménez Díaz. Allí estaban todos los trabajadores que trabajan en cáncer en la fundación. Trabaja muchos especialistas: oncólogos médicos, endocrinólogos, cirujanos, enfermeras… pero ahora mi actividad la realizo esencialmente en el Hospital infanta Elena.

“Y el cáncer es una carrera de muchos años, vas pasando muchas cosas con muchas personas y entablas al final relaciones muy profundas con los pacientes”

P: ¿Qué le diría a alguien que acaba de matricularse en medicina? ¿Por qué cree que podría sentirse bien cogiendo esta especialidad, orientando su carrera en la línea que lo ha hecho usted?

R: Trabajar con cáncer y con carcinomatosis es muy duro, desde el punto de vista emocional, porque sabes que la mitad de esos pacientes no van a estar vivos dentro de cinco años. Tengo que decir que lo cierto es que comienzas tratando pacientes, pero que todos ellos son personas importantes en mi vida, con quienes estableces vínculos importantes y amistad. El cáncer es una carrera de muchos años, vas pasando muchas cosas con muchas personas y entablas al final relaciones muy profundas con los pacientes. Eso sí, el tratamiento del cáncer es supergratificante, muy estimulante y, si te gusta la medicina, o sea, si te gusta cuidar y acompañar, que en el fondo eso es ser médico, acompañar a alguien en el proceso oncológico, es algo muy, muy bonito.

Presentando una comunicación en el Congreso Mundial de Cirugía Peritoneal de París (PSOGI2018).

P: ¿El ámbito de la cirugía del cáncer puede motivar especialmente a las personas, dentro del ámbito médico, que tengan un interés particular por la técnica?

R: Claro que sí. La cirugía peritoneal exige muchas horas de intervención, tienes que mantener la concentración mucho tiempo. Se trata de una cirugía muy sistemática y muy meticulosa. Además, en España tenemos grandísimos cirujanos de citorreducción, como Fernando Pereira, y otras figuras de referencia, como Pedro Cascales, Pere Bretcha, Santiago González Moreno… Tenemos profesionales impresionantes y creo que en España ahora mismo hay muy buenos grandes centros donde formarse y donde ir a rotar.

P: ¿Qué centro escogería ahora si se quisiera formar?

R: El Hospital de Fuenlabrada, que tiene un volumen muy alto de pacientes y yo creo que están haciendo las cosas muy bien. Luego, recomendaría a la gente que se quiere formar que se mueva, que vea operar a diferentes cirujanos, que vea trabajar a diferentes equipos. Que salga y que aprenda mucho. Eso es fundamental. Muchos de los grandes cirujanos de cirugía peritoneal como Glehen, Elias, Sugarbaker son además personas muy carismáticas.

P: ¿En qué sentido?

R: En lo personal son personas muy comprometidas con los pacientes. Han luchado mucho contra corriente por instaurar estos programas. Han luchado mucho por estos pacientes… y ahora están recogiendo un poco los frutos de muchos años, de muchos ensayos para los que ha sido ha sido tremendamente árido reclutar pacientes, porque muy pocos hospitales colaboraban. Son personas que tienen muchas cosas en común. Es como cuando ves a Fernando Pereira; son gente muy carismática, con mucha personalidad, con mucho arrojo, muy valientes quirúrgicamente. Para mi la figura más importante en cirugía peritoneal ahora mismo es Olivier Glehen.

P: ¿Cómo percibe la manera en que se dirigen a los cirujanos los pacientes, a diferencia de al oncólogo médico?

R: Creo que cada vez más el paciente ve que aquí somos todos oncólogos, médicos y cirujanos. Todos tratamos el cáncer. Esa idea de multidisciplinaridad creo que se ha transmitido y está calando también en la clínica, que en cada momento de su tratamiento va a haber un especialista que va a estar un poco más a su lado. A lo mejor en un primer momento está el cirujano si se empieza por cirugía, y que durante el durante el tratamiento de quimioterapia estará más cerca el oncólogo médico, pero, luego, en las revisiones. van a estar los dos acompañándole. Creo creo que ha trascendido la idea de que esto es una carrera por suerte de muchos años y que en cada momento va a estar más presente uno de los especialistas. pero que siempre vamos a estar todos allí.

P: ¿Está atenta  a innovaciones, o a  posibilidades de futuros tratamientos potencialmente interesantes? ¿Hay alguna que le llame la atención?

R: Ahora mismo la inmunoterapia es una gran revolución en el tratamiento del cáncer, sin duda. Y va a cambiar muchas cosas. Creo que a nivel intraperitoneal teníamos los catéteres de administración de quimioterapia normotérmica, que es la forma más arcaica de administración de terapia intraperitoneal. El caso siguiente fue HIPEC por técnica abierta o técnica laparoscópica. El paso siguiente es PIPAC, que es la administración con quimioterapia presurizada. Pero yo creo que vamos a seguir avanzando y que se va a administrar dentro de muy poco, ya no solo quimioterapia, sino también nanopartículas a nivel intraperitoneal y hay un ensayo internacional ahora mismo con la administración de virus oncolíticos intraperitoneales.

P: ¿Virus?

R: Sí, virus que están dirigidos a atacar las células tumorales en carcinomatosis peritoneal. Las máquinas de pefcusión tanto de HIPEC como de PIPAC sirven para vehiculizar, e igual que por vía sistémica tratamos el cáncer no solo con quimioterapia, por vía intraperitoneal también tenemos muchas opciones para tratar el tumor y el posible residuo tumoral que quede después de citorreducción.

P: Hablemos de la Escuela Europea de Cirugía Peritoneal. ¿Qué puede contarnos de su paso por ella?

R: En la ESSO (la European Society of Surgical Oncology) allí se formó la Escuela Europea de de Cirugía Peritoneal. Esta escuela, fundada entre otros por González Moreno y en la que Sugarbaker también ha colaborado mucho, lo que quería era dar una formación homogénea muy exigente y coordinada para todos los principales jóvenes que se quisieran formar en cirugía peritoneal. El circuito dura unos dos años en los que tienes que hacer una serie de cursos, tienes que hacer una serie de rotaciones por centros de alto nivel, tienes que acreditar que has participado en un número determinado de cirugía y que has hecho el seguimiento desde el pre hasta el postoperatorio de una serie de pacientes (y todo esto tiene que estar avalado), tienes que hacer un trabajo que la escuela valora (un ensayo prospectivo), tienes que hacer una publicación internacional sobre cirugía peritoneal… O sea, es bastante intenso, pero me parece que para toda persona que se quiera formar en cirugía peritoneal, merece mucho la pena. La escuela europea te da la posibilidad de, no solo de formarte con los grandes de la cirugía peritoneal, sino también de conocerlos, de estar a su lado, de estar con ellos. Te ofrece muchas relaciones en el ámbito internacional. Y no solo conoces a los grandes, sino también a gente como tú, que se está formando.

P: Esos vínculos le permitirán plantear trabajos conjuntos, investigaciones…

R: Exactamente. Cuando yo conocí a Elias y Glehen pues me hablaron del ensayo que tienen en Francia, que es un profiláctico con HIPEC para cáncer gástrico. Y nos pidieron ayuda a GECOP para ponerlo en marcha en España, y gracias a esa colaboración, conseguimos abrir en España el ensayo también gástrico, o sea, lo hemos traído de Francia también a España y ya estamos reclutando pacientes. La Fundación Jiménez Díaz somos el centro coordinador en España; fue mucho trabajo pero yo creo que si no hubiese estado en la escuela de cirugía peritoneal, no hubiese tenido la oportunidad de coordinar ésto.

P: Forma parte de EYSAC, la sección de cirujanos jóvenes de ESSO. ¿Qué trabajo realiza en esa sección?

R: Me ocupo, sobre todo, de la parte de comunicación, de HIPEC y nuevos ensayos. EYSAC es una de las cosas que más ilusión me ha hecho. Me presenté en septiembre de 2017, porque salían dos plazas para el comité. Nunca había habido ningún español dentro del comité. Lo que quiero es potenciar todo lo que pueda los cirujanos jóvenes españoles. También he organizado dos cursos europeos de ESSO-EYSAC en España, uno sobre cirugía oncológica de tiroides con el Dr. Joaquín Gómez Ramírez y el otro sobre el papel de la laparoscopia en el manejo de la carcinomatosis peritoneal en Alicante, en junio de 2018.

P: ¿De qué manera?

R:  Viene gente no solo de toda Europa sino gente de todo el mundo, y tienes que cumplir una serie de requisitos muy estrictos. Además de estos cursos, en EYSAC tenemos un proyecto internacional que se llama Young Surgeons or Young Patients: es un registro internacional europeo de tumores en pacientes jóvenes. El cáncer tiene algunas peculiaridades en los pacientes jóvenes y estamos haciendo un registro, y a España nos han encargado la parte de registro de tiroides. He implicado a cirujanos españoles para que hagan los registros. Creo que es muy importante que hay que transmitir a todos los cirujanos españoles que si quieren formarse en cirugía oncológica, ya sea gástrica, páncreas, peritoneal… tienen a ESSO, tienen a EYSAC que ofrece una formación, muchos cursos, y además muchas becas. Son cursos en los que hay profesionales de toda Europa. Es que yo creo que la apertura siempre aporta.

P: ¿Tiene la sensación de que hay muchas diferencias en su trabajo aquí y fuera, o ya no hay fronteras en este aspecto?

R: Yo creo que no hay fronteras, pero sí es verdad que el periodo de residencia es muy distinto en los diferentes países. En España, por ejemplo, es verdad que tenemos suerte y te dejan operar muchísimo. Y hay otros países como Italia que no tienen esa tradición. El residente allí apenas opera, es un ayudante. En España tenemos muchísima suerte y, como digo, creo que tenemos grandes centros. Ahora, es verdad que ahora mismo en cirugía peritoneal, si alguien piensa en Europa dónde ir a formarse, una opción clara es Francia, e Inglaterra también tiene grandes centros de referencia, sobre todo en pseudomixoma (Dr. Brandon Moran).

Con los compañeros del Curso ESSO-EYSAC en Madrid, en diciembre de 2018.

P: ¿Qué cambiaría de su profesión? ¿Qué cree que habría que cambiar de la práctica médica y de la profesión?

R: Qué pregunta tan difícil. Como soy de Huesca y muy apasionada, yo creo que no hay que cambiar cosas en tu entorno de trabajo, creo que hay que crear realidades nuevas y mejores, no perder el tiempo en luchar contra lo que ya hay, me parece mejor mirar hacia delante y construir. Hay que desterrar un poco esa idea que tienen muchos cirujanos, un poco autosuficiente, de “esto lo opero yo, esto lo hago yo…”. Hay que dar entrada, y más en el manejo del cáncer, a las opiniones de todos, hay que respetar siempre las opiniones de los comités de tumores, que para eso están, porque 20 profesionales juntos seguro que dan una opinión y una visión más global y más acertada que uno solo en la consulta. Me encantaría y me encanta que haya cada vez más apertura, que haya cada vez más mujeres en esta especialidad.

P: ¿Cuál es la presencia real de la mujer en la cirugía, en su generación?

R: Creo que empieza a estar más igualada. Es una especialidad muy exigente físicamente, las guardias son malas, hay que estudiar muchísimo… A lo mejor sí que es una especialidad que todavía es un poco más masculina que otras, pero no tanto como traumatología que sigue siendo eminentemente masculina, pero yo creo que va habiendo paridad, creo por encima de todo en la excelencia, en el puesto para el mejor, hombre o mujer.

P: ¿Qué le gusta hacer cuando no trabaja de cirujana?

R: Creo que en tu cabeza siempre estás siendo cirujano. Me encanta viajar, preparar un viaje, organizar lo que vas a conocer… es un placer. Disfruto mucho con mis amigos y la gastronomía, descubrir restaurantes, nuevas formas de cocinar, de degustar… me apasiona. Me gusta el arte. Me gustan mucho las actividades en el campo, de hecho vivo a las afueras de Madrid para disfrutar de esa vida tranquila y al mismo tiempo poder vivir toda la intensidad de la ciudad cuando me apetece. Pero Madrid es una ciudad increíble y la disfruto mucho con mis amigos. A mí me encanta el tenis, y tengo un hijo de cinco años que también juega, hacemos mucho ejercicio juntos. Es un disfrutón y un apasionado de la vida…¡como su madre!

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